La arquitectura de información busca presentar las cosas complejas de manera simple. Hace un tiempo publiqué este post sobre un concurso para explicar lo que es la arquitectura de información. Encontré esta presentación que explica qué es un wireframe, para qué sirve e inclusive da unos consejos muy útiles para su creación.
En varios eventos he coincidido con personas de Biblioredes (Chile) y en esta ocasión participaron en el IFLA 2010 con su proyecto sobre «advocacy», un tema que como menciona Pablo en el video, todavía no tiene una traducción al español definida. Advocacy en bibliotecas consiste, según lo entendí, en el apoyo que ofrece el gobierno a las bibliotecas para financiar proyectos, en este caso específico el de Biblioredes para acortar la brecha digital.
En la presentación de su trabajo comenté que me parecía que las bibliotecas podrían estar generando consumidores potenciales para Microsoft, si la Fundación Bill y Melinda Gates patrocinaba a bibliotecas para acercar a las personas a la tecnología con productos de Microsoft que cuando requieran actualización o adquisición de nuevas licencias implica pagar. La discusión que se desenvolvió revela que hay un gran componente de responsabilidad en los profesionales de la información en conocer otras opciones y usar las alternativas que mejor se adapten a sus contextos para no caer en este juego. Es verdad que hay una relación entre la empresa y la fundación, pero que las ayudas de la fundación no son taxativas en cuanto al uso de herramientas, es decir, podría usarse software libre y por ende capacitar a los usuarios en el uso de estas herramientas para no generar «dependencias» a este tipo de empresas. Así que la responsabilidad de usar herramientas privativas no está en los patrocinadores, sino en los profesionales de la información que deben mostrar una gama amplia para que los usuarios escojan y no simplemente tengan que consumir productos de una única empresa.
Una vez más felicitaciones a los de Biblioredes por su trabajo y gracias especiales a Pablo, Pilar y Gonzalo.
Entre los comentarios que se hicieron en esta entrevista me llamó la atención los comentarios sobre los nuevos espacios públicos y la privacidad: Cuando dices algo en Facebook lo estás diciendo en un espacio público. (…) decir algo en Facebook es como decirlo por televisión.
Esto me remite a casos como el de Nicolás Castro y la creación de un grupo en Facebook llamado «Me comprometo a matar a Jerónimo Alberto Uribe, hijo de Álvaro Uribe», donde la investigación incluye «allanamientos y consultas a la sede de Facebook en Estados Unidos» según la Revista Semana [1], que incluye la presentación de conversaciones de chat como pruebas. Además también podríamos considerar el caso de las conversaciones de Andrés Felipe Arias mediante su Blackberry capturadas por el fotógrafo Gabriel Salcedo (algunas fotos y reacciones en los medios en su blog), particularmente los comentarios sobre registrar a «un personaje público en un espacio público, (…) hablando de temas de interés nacional» [3].
Hace unos días leí un comentario de una persona que mencionaba que la tecnología va en contra de los derechos humanos en cuento que no garantiza la privacidad de las personas. Un comentario bastante polémico debido a que en ese caso muchos seríamos algo así como «infoterroristas» al usar la web para publicar información. Puede que casos tan serios como las intercepciones del DAS se vean como temas alejados a nosotros pero ¿Estos casos ocurren sólo a figuras públicas?
En un post anterior[4] revisaba los cambios en la noción de privacidad, donde las grandes ciudades nos daban cierto anonimato. Las tecnologías nos hacen compartir espacios más reducidos, como ocurría en las pequeñas aldeas donde todos conocían lo de todos; por otra parte la información que terceros publican sobre nosotros y sobre la cual no tenemos control. ¿Ahora todos figuras públicas? ¿Todos somos infoterroristas?