El debate sobre el libro electrónico. Editores y libreros ven el acceso libre al libro electrónico y revistas como una amenaza a sus beneficios. Como Pat Schroeder, Presidente de la Asociación Americana de Editores dijo al Washington Post, “tenemos un serio problema con los bibliotecarios”
En este documento se evidencia la diferencia de intereses entre editores y bibliotecarios. Citan a Mike Shatzkin y su post Libraries and publishers don’t have symmetrical interest in a conversation (Algo como Las bibliotecas y los editores no tienen intereses simétricos en una conversación), donde dice que los editores no toman decisiones morales, sino comerciales. Es cierto, de eso viven. Frases como «The fear is I get one library card and never have to buy a book again» (el temor es que yo tenga una afiliación a la biblioteca y nunca tenga que comprar un libre de nuevo) de Karen Springen, aparecen en el documento.
El documento debate sobre los posibles modelos de préstamo y algunas preguntas surgen. ¿Una biblioteca debe tener los documentos electrónicos a perpetuidad o debe brindar acceso a los documentos almacenados por las editoriales? Si es así ¿Las editoriales garantizarán la preservación del documento? En este punto los formatos usados, las plataformas de distribución y la arquitectura de información que tengan juegan un rol determinante. ¿Quién puede consultar? ¿Cuántas veces le es permitido leer un documento? ¿Puede descargarse el documento a otro dispositivo de lectura?
Algunos modelos de préstamo
Se menciona el modelo de OverDrive, donde un único usuario puede acceder al documento electrónico, tal como ocurre con libros físicos: Si alguien tiene el libro antes que tú, debes esperar a que lo devuelva para que te lo presten. El documento menciona el modelo de micropagos por préstamo (si no estoy mal Sonido Local funcionaba con un modelo similar, donde un artista reproducido más veces en su sistema obtenía un mayor pago que un artista que no era muy escuchado). Otra forma es la de embargo, donde las bibliotecas pagan por un determinado número de préstamos, por ejemplo: Pagas para que un documento pueda ser prestado 100 veces, al llegar a ese límite, vuelves a pagar por otros 100 préstamos.
El documento cierra la sección titulada «e-Lending» (préstamo electrónico o e-Préstamo) notando que el préstamo de libros electrónicos no está mediado por barreras geográficas, por lo que deben incluise mecanismos para determinar quién accede a qué documento. Esta parte me recuerda nuevamente al párrafo anterior, sobre la arquitectura de información del sistema usado y el problema de Internet a sus inicios mencionado en el libro El Código 2.0 de Lawrence Lessig: El anonimato de la red en sus inicios no nos permitía saber quién hace qué y en dónde.
¿Cómo respetar los derechos de los editores, pero también los de los usuarios?
El documento dice que si bien es cierto los editores deben cuidar su negocio, los usuarios deben conservar su capacidad de citar e incluir fragmentos de una obra en sus trabajos. Juan David en la charla de Radio Pachone lo mencionaba: Puedes ser un productor audiovisual y citar un fragmento de otra película en la tuya. Esa otra película se proyectaría dentro de la tuya y es una cita, pero en lo audiovisual. El documento de IFLA dice que los documentos electrónicos que contienen Medidas de Protección Tecnológica restringen este derecho de los lectores.
Sobre el préstamo interbibliotecario hay un párrafo: Cuando buscas en tu biblioteca un libro y éste no se encuentra, es posible que la biblioteca tenga convenios con otras a las que puede solicitarle el documento. Ésto es préstamo interbibliotecario. Aparece entonces la preocupación de los editores al notar que una biblioteca puede brindarl a otra una copia idéntica de un documento electrónico con un costo muy cercano a cero. La pregunta del millón es ¿Cómo se pondrán de acuerdo editores y bibliotecarios para mantener el préstamo interbibliotecario en documentos electrónicos? La investigación de IFLA menciona la necesidad de ambas partes a negociar sobre licencias y tecnologías que permitan el beneficio de ambos.
El documento cierra con la consideración de IFLA de crear una directriz para bibliotecas sobre libros electrónicos (policy guidelines for eBooks in libraries). Menciona que esto puede tardar sobre todo en países en desarrollo. Lo cierto es que estamos en un momento clave, donde debemos planear nuestro futuro.
Puede que por el momento no tengamos la infraestructura tecnológica, pero si podemos adelantar debates sobre el tema, para tener idea de a dónde queremos llegar. Todos los involucrados se verán afectados, desde el autor hasta el lector, pasando por todos los intermediarios que incluyen editores y bibliotecas.
Según el blog de Google para América Latina, ésta «es la colección de libros electrónicos más grande del mundo, con más de tres millones de títulos«; por ahora el servicio funciona en su totalidad para Estados Unidos, por esto el video de presentación del producto se encuentra sólo en inglés:
Uno de los principios de eBookstore es la lectura «en la nube», aunque los documentos pueden ser descargados. La idea no es que bajes los documentos a tus dispositivos de lectura, sino que los leas en la web. De esta forma puedes acceder a los documentos desde múltiples dispositivos como navegadores web(inglés) para ver los documentos desde tu computador de escritorio o portátil (siempre y cuando funcione javascript), leer a través de aplicaciones para iPod Touch iPhone o iPad(inglés), Android(inglés), y los lectores de libros electrónicos que usen la Adobe eBook Platform(inglés) lo que incluye dispositivos como el Nook(inglés) de Barners & Noble y el Reader(inglés) de Sony. No importa el dispositivo desde donde accedas, siempre se sincronizará para que al volver a abrir el documento esté en la página donde lo dejaste.
Probando Google eBookstore desde un navegador
Al probar este nuevo producto en tu navegador web puedes ver algo como esto: Google eBookstore. Foto: Hiperterminal.com
Un aviso que te menciona que los últimos libros de Google eBooks no están disponibles en tu región (Consultamos el sitio desde Bogotá, Colombia) y un cuadro que te muestra los libros que estás leyendo actualmente. La cuenta de eBooks se enlaza desde tu cuenta de Google y accedes a ella como si ingresaras a Gmail. Es así como Google sabe qué estas leyendo para dejar el documento a tu disposición desde cualquier dispositivo que quieras verlo. Por otro lado aunque no se pueden consultar los últimos documentos, si se puede ver libros que se encuentran en dominio público.
La lectura en la web tiene esta apariencia:
La aplicación para la web de Google Books. Foto: Hiperterminal.com
Puedes ir a cualquier parte del documento a través de una barra inferior de navegación o mediante el menú de capítulos, puedes configurar el texto (tipo de letra, tamaño, interlineado, etc.), buscar palabras en el documento, un botón de ayuda y una opción de puntuación y comentarios.
Reseñas y puntuaciones en Google Books desde el navegador. Foto: Hiperterminal.com
Si bien el tener todos tus documentos en la nube puede representar una ventaja para acceder a ellos, de esta forma la empresa tendrá más control sobre lo que lees y sobre todo a quién compartes los documentos, siendo una posible salida para las editoriales contra la piratería de documentos electrónicos. Una de las ventajas de esta modalidad es que al no ser necesario descargar los documentos no tendrías que preocuparte por el formato, por ejemplo si es PDF o EPUB entre otros. Los documentos pueden descargarse, puede que esto sea un temor paranóico pero recordemos que si bien le confiamos muchosde nuestros datos a Google, no son más que una compañia.
Ahora la pregunta es ¿Cuánto debemos esperar para tener el servicio completo en Latinoamérica?
Gracias a Pablo Arrieta llegué a éste video sobre el futuro del libro. Aquí presentan varias ideas sobre cómo serán los libros o cómo se modifican nuestra idea de lectura; tema que había abordado en un post anterior sobre lectores electrónicos. Aquí incluyen temas muy propios de la bibliotecología como lo es la bibliometría, al saber qué referencias hace un documento y en dónde lo mencionan; tiene acceso a comentarios de otros lectores, un tema que se aborda desde la biblioteca 2.0 desde las redes pero no directamente relacionada con el documento (se propone el uso de cosas como Open Library que son OPACs o catálogos 2.0 o Library Thing que generan discusiones en objetos paralelos al documento). Esta propuesta muestra las conversaciones en el objeto (el libro electrónico) y no en una plataforma externa a él (un sitio web donde se referencia el libro pero no necesariamente implica que pueda leerse).
Alice, la última forma del libro presenta la lectura como un servicio. En nuestras clases hemos hablado sobre esto: ¿Qué tal si nos suscribimos a una novela como servicio como ocurre con la tv por cable? En ese sentido los usuarios podrían intervenir en la creación de la historia, en vez de adquirir un producto terminado; en ese caso la lectura sería una lectura y escritura, con con un texto en eterno desarrollo.
¿Cómo crees que evolucionará el futuro del libro? ¿Qué otras cosas le añadirías a estas sugerencias?
Si bien en todo el mundo los iPad están arrasando no sólo en ventas, sino que además guiando la idea de cómo debe ser un e-Reader; en Colombia estos dispositivos apenas estan dándose a conocer. Algunos «piratas» como Pablo Arrieta se aventuran a éstas aguas desconocidas a escribir con hipertextos, multimedia e incluyen interactividad con sus lectores. Su libro «Leyendo hipertextos» (http://hipertexto.gruponormadigital.com) es un documento físico con enlaces a la web mediante códigos QR, de esta forma el lector encuentra información en papel que se enriquece con videos, animaciones y todos los recursos que puede ofrecer internet.
Aunque en Colombia estos dispositivos no se han masificado aún (en el sitio oficial de Apple puede leerse «El iPad puede estar sujeto a aprobación regulatoria y aún no estar disponible para la venta en tu país» [1] y no es común encontrar usuarios de Kindle o Nook en bibliotecas o universidades a pesar de la gran variedad de estos dispositivos) la discusión sobre qué tipo de dispositivo se usará va mucho más allá de características técnicas como peso, duración de la batería y tamaño: ¿Los lectores están pensando los libros digitales como una réplica exacta de los libros físicos o quieren explorar la lectura como una experiencia que incluye multimedia, comentarios en redes sociales y todo lo que la red puede ofrecerles? Teniendo en cuenta el tipo de experiencia que los lectores quieran tener, factores como el uso de tinta electrónica (que no permite animaciones) vs. pantallas LCD y conexión a través de wi-fi con aplicaciones extras son determinantes. Igual ocurre para los autores: ¿Tendremos documentos escritos únicamente en texto o nos encontraremos con videos y canciones en medio de lecturas? De su producción también depende el aprovechamiento de estos dispositivos.
Necesitamos nuevos lentes para leer.
Además de los costos y disponibilidad de estos aparatos en ciertas regiones existen otras variables que afectan el acceso a la información. El uso de códigos QR implica que necesitamos dispositivos con cámara y software para interpretar estos códigos que nos dan información adicional, lo que quiere decir que no sólo necesitamos documentos físicos o electrónicos, sino además una serie de otros dispositivos como cámaras, parlantes, micrófonos que puede que hagan de la lectura un acto con mucha preparación. Por otra parte costumbres como compartir un libro con alguien ahora puede resultar un acto de piratería. Eso sin contar algunos escándalos como el ocurrido entre Amazon e (irónicamente) el libro 1984 de George Orwell que habla sobre el control de el Gran Hermano a la población: Los usuarios que habían adquirido este libro para leerlo en su Kindle a mediados del 2009 encontraron que Amazon lo borró de sus dispositivos debido al cambio de decisión del editor en que el documento apareciera en formato electrónico. Este tipo de hechos nos pueden hacer reconsiderar el uso de dispositivos libres, al igual que de formatos de documentos libres como DjVu, ePub, OEB en contraposición al doc (de Microsoft Word), lit (de Microsoft Reader) o mobi (del Kindle).
Referencias
[1] Apple. (n.d.). iPad – Mira la Web, el correo electrónico y las fotos como nunca antes. Sitio oficial de Apple. Recuperado Agosto 25, 2010, de http://www.apple.com/la/ipad.
Esta es la presentación de Pablo Arrieta (@xpectro) en Madrid, el pasado 7 de Octubre de 2009, donde habló sobre el paradigma que estamos viviendo gracias a la cultura digital (puede verse la lista en Youtube o el sitio oficial del evento). Vimos este video al finalizar la clase «Textos escolares», donde hicimos un debate entre dos grupos. El primer grupo debía defender la cultura digital y el segundo lo análogo. Por esas cosas del destino, yo que siempre ando con los ojos cuadrados de tanto leer en pantalla tuve que defender el libro en papel.
Los argumentos que sobresalieron con mis compañeros de grupo hablaban sobre el control que pueden obtener las empresas de lo que leemos (mencionamos a Amazon y -paradójicamente- el caso de 1984 y Kindle), la falta de acceso a la tecnología (y las soluciones viables en estos casos como el biblioburro), la falta de alfabetización digital, las modificaciones del lenguaje (tema del que escribí en un post anterior) y la falta de acceso a la información. Entre las ventajas se habló de la inmediatez de acceso a recursos, el enriquecimiento de la experiencia de la lectura (al poder usar imagenes, video, sonido, etc.), la especificidad de la información y la profundidad que pueden permitir los hiperenlaces (con un solo click puedes llegar a un libro completo) y las ventajas de reusar contenido.
Una de las conclusiones es que inevitablemente nos estamos moviendo hacia estas tendencias y que antes que huír a ellas debemos adoptarlas lo mejor que podamos. Como concluye Pablo en el video, estas herramientas no son mutuamente excluyentes, pueden brindarnos una realidad aumentada.
Encontré este video en el blog de [Medio Internet] y me pareció que se relaciona con un tema que me ha estado dando vueltas hace ya un buen tiempo, tema que inclusive ha sido tratado en blogs que sigo como los de Dídac Margaix y Nieves Gonzalez y en donde ambos coinciden en referenciar el trabajo de Natalia Arroyo titulado «Web móvil y bibliotecas«.
En Colombia, a pesar de la brecha digital que tenemos y de situaciones que se evidenciaron en la presentación de «Uso y penetración de internet en Colombia» del Club Networking-TIC donde los colombianos perciben el acceso a la información mediante internet como necesario, aunque internet se considera como un bien de lujo al cual pocos tienen acceso; tenemos contrastes como el que comentó Jerome Sutter sobre el ascenso en el uso de internet móvil que puede estar indicandonos que cada vez la brecha es más grande para aquellos que no están conectados. Iniciativas como el Mobile Monday (MoMo) de Nokia que han tenido resonancia en Bogotá y Medellín parecen marcar la ruta sobre la forma como accederemos a la información en Colombia y más específicamente cómo nuestros usuarios pueden apropiarse de los servicios que brinda su biblioteca. Queda abierta la pregunta sobre cómo reacionarán estas últimas con los recientes lanzamientos de e-books que incluyen conexión WiFi donde empiezan a aparecer múltiples opciones como el iLiado Cybook y también aparecen nuevos problemas como los DRMs.
Así debemos preocuparnos por aplicaciones como WPTouch que uso en este blog por ejemplo, para dectectar si el sitio es visitado desde un iPod y modifica la interfaz para que sea más fácil navegarlo; aunque en este caso habría que pensar en un plugin similar para catálogos bibliográficos (OPACs) como PMB y pensar en cosas como el limitado uso de javascript, flash o algunos formatos de video como escribe Natalia Arroyo en su artículo o como indica ella, si usamos hrramientas como Skweezer.com o crear un CSS que muestre una interfaz mucho más liviana para los visitantes de este tipo de dispositivos y transforme nuestros OPACs en mOPACS (mobile OPACs).
He visto que varias bibliotecas adaptan con relativa facilidad servicios de biblioteca 2.0 pero ¿tardarán mucho las bibliotecas colombianas (y en general todas las bibliotecas) en adaptar mOPACs?