Se acaba de publicar el Botón de Datos Abiertos. Esta es una interesante iniciativa para los investigadores. Imagine que encuentra una investigación que le llama la atención. Busca los datos que se usaron para replicar la prueba, o simplemente quiere hacer filtros o cruzar datos de forma diferente a lo hecho en esta investigación. ¿Cómo solicita los datos?
El botón, que inicialmente funciona para Google Chrome (aunque a futuro Firefox también lo tendrá), contacta al autor del texto para solicitarle que los datos de su investigación sean públicos. Este es un problema del que ya habíamos hablado anteriormente donde obtener los datos puede ser algo difícil.
En este enlace pueden verse las solicitudes de datos que se han hecho mediante el botón de acceso abierto. Si un autor abre sus datos, puede ganarse una medalla que certifica el que haya hecho un aporte a la ciencia abierta. Esta herramienta usa el Open Science Framework, una plataforma que permite publicar y compartir trabajos científicos. Una muy interesante forma de contribuir a que los datos de investigaciones empiecen a hacerse públicos, para que cualquiera los pueda re usar.
Esta es la foto de los libros que leí durante mi 2015. Hace un año me propuse leer bastante y este es el resultado. Me dediqué sobre todo a libros físicos. No se incluyen aquí los digitales, ni los que pedí prestado en la biblioteca, pero los menciono en el listado. Al final creo que es un muy buen ejercicio este de mantenerse leyendo constantemente.
Los libros
De arriba a abajo y de izquierda a derecha:
Internet y el futuro de la democracia. Busqué algo de Daniel Innenarity y salió este post.
Vigilar y castigar, de Michel Foucault. Me quedé esperando la respuesta de @Medejean en este otro post sobre la transparencia absoluta como trampa.
Lo que hacen los mejores profesores universitarios, de Ken Bain. Para incorporar buenas prácticas a mi labor docente. Conclusión: Escucha a tus estudiantes, no los subestimes y haz trabajos con ellos que los reten y les sirva para la vida real.
Batman año 100, de Paul Pope. Me gustó ver un héroe en decadencia. Un Batman viejo, barrigón y que sangra. me gustó mucho.
Cómo funciona la música, de David Byrne. Cada vez me gusta más lo que escribe Byrne. Empecé con Diarios de bicicleta y cada vez se pone mejor.
Declaración, de Michel Hardt y Tony Negri. Plantea la vida fuera del sistema, ya que somos el endeudado, el mediatizado, el seguritizado y el representado. El bien común como resistencia.
Virus tropical de PowerPaola. Anecdótico.
Benkos. Los dos números del cómic. Son cuatro, por lo que quedé antojado del resto.
Saic, esclavo de las sombras. Cinco números de un cómic colombiano que conseguí al igual que el anterior en la Feria del Libro. Ojalá los chicos de Ave Negra noveno Arte puedan sacar el resto. Es chévere ver cómo se va refinando la historia con cada número.
Lo que todavía no sabes sobre el pez hielo, de Efraim Medina Reyes. Había leído todos sus libros anteriores y en este me había demorado. La historia tiene varios giros interesantes, pero no me mató. Es entretenido, pero creo que leí este más por nostalgia.
Sin un lugar donde esconderse, de Glenn Greenwald. Sobre las revelaciones de Edward Snowden. Entretenido y muestra cómo Internet está más que chuzado.
Sumisión, de Michel Houellebecq. Los atentados de Charlie Hebdo el día de su lanzamiento dan escalofríos. Hay frases bastante fuertes. ¿Será que buscamos la felicidad en la sumisión? Las mujeres aquí ni aparecen.
Ética de la razón cordial, de Adela Cortina. Una de sus citas me hizo pensar en los bibliotecarios como interlocutores válidos en discusiones sobre derecho de autor.
Contra el fanatismo, de Amos Oz. Escribió que «el que ama no traiciona» en una novela suya. Sin embargo aquí descubrió que «sólo el que ama puede convertirse en traidor». La vida necesita flexibilidad.
Tratado sobre la tolerancia, de Voltaire. Me llevó a crear el artículo de este libro en Wikipedia que sorprendentemente no existía. Admiración absoluta a Voltaire. Sus planteamientos no han perdido ni un ápice de vigencia.
Narciso y Goldmundo, de Hermann Hesse. ¿Se puede llegar a la sabiduría desde una vida de excesos o desde una vida beata? Mi conclusión es que los dos caminos son válidos.
Hotel nómada, de Cess Nooteboom. Así como se aprende a leer y a escribir, también se aprende a vivir y a viajar. Este libro me hizo probar viajar sin tomar una sola foto, sólo hacer dibujos del viaje. La inmediatez de la cámara fotográfica, que ahora cualquier celular tiene, hace que no te fijes en las cosas y no disfrutes los momentos y detalles del viaje.
En el enjambre, de Byung-Chul Han. «Hay un diluvio de publicaciones y, sin embargo , nos hallamos en una pausa espiritual». Dejamos de ser ciudadanos y sujetos activos, para convertirnos en consumidores pasivos. Ya no comunicamos nuestros sentimientos, sino que damos un «Me gusta». El primer libro que empecé a leer en el 2016 es uno del mismo autor.
Ausencia de héroe, de Bukowski. Allí encontré algo sobre la prueba de la poesía. Entretenido.
A ver si puedo repetir este ejercicio para el otro año. Tampoco quiero que esto se vuelva una carrera por leer, porque corro el riesgo de leer mucho y pensar poco, como decía Ortega Y Gasset en «La misión del bibliotecario». Creo que vale la pena disfrutar cada lectura y detenerse cuanto sea necesario en ellas. Me gustó eso de leer sobre diferentes temas, algunos completamente nuevos, otros ya conocidos.
¿Qué libros leíste el último año? ¿Cuáles vas a proponerte leer ahora? ¿Leíste alguno de esta lista? ¿Cuál recomiendas?
Si bien este es un libro en inglés, da una muy buena guía para responder a diversos casos basándose en el código de ética profesional. El libro incluye el código de ética de ALA y de Canadá entre otros, pero responder a un caso particular basándose en un código de ética te da un respaldo mucho mayor que si hablaras como un único profesional: Te estás basando en los valores que te dicta la profesión en tu país. Es un reflejo de la moral que guía a los profesionales que se forman en bibliotecología. Eso me llevó a preguntarme ¿Y cuál es la moral de los bibliotecólogos colombianos? ¿Hacia dónde queremos ir como gremio? ¿Cuáles son los valores que deberían guiarnos en nuestro quehacer diario?
Como he documentado en este blog y en otros espacios, el derecho de autor es un gran reto para los profesionales de la información y como menciona IFLA, debemos respetar a los autores pero también debemos garantizar el acceso a la información por parte de nuestros usuarios. Al encontrarnos en una situación tan tensa, una herramienta indispensable resulta ser el código de ética en bibliotecología, para respaldar decisiones complicadas con la moral que se espera que adopte un profesional, basado en lo que sugiere toda una comunidad de profesionales.
El código de ética de bibliotecología en Colombia
Revisando la Ley 11 de 1979, que nos ha servido para defender nuestra profesión con la dichosa tarjeta profesional y que tanto revuelo ha causado en ciertas ocasiones, también se menciona entre las atribuciones del Consejo Nacional de Bibliotecología, en el artículo 7:
a. Expedir su propio reglamento y un Código de Ética Profesional, que deberá ser aprobada por el Ministerio de Educación Nacional.
Revisando en sitios como el de IFLA los códigos de ética para bibliotecarios, encuentro que entre los muchos países que tienen códigos de ética, Colombia se encuentra entre los ausentes.
Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios
Nos encontramos entonces ante una oportunidad muy interesante para avanzar en este aspecto, teniendo en cuenta la pregunta: ¿Cuál es la moral que queremos que guíe a los bibliotecólogos?
El código de ética y otros detalles de nuestro contexto
Estamos en un momento muy interesante, donde es bastante probable que la normatividad sobre derecho de autor se ajuste y el futuro de las bibliotecas, archivos, museos e instituciones de educación entre otros se vea involucrado. Tener un código de ética no sólo sería muy útil, sino necesario. Nos daría claridades para avanzar en estas discusiones sobre derecho de autor con una postura de gremio. El derecho de autor es sólo un tema, pero como se menciona en el libro antes citado, hay muchos otros temas que lo necesitan.
¿En qué espacios se discute la creación del código de ética para bibliotecólogos colombianos? Imagino que debería ser en el Consejo Nacional de Bibliotecología y en las diferentes asociaciones. Particularmente creo que ésta debería ser una de las prioridades del Consejo y si puedo participar de alguna forma en este proceso, lo haría con todo gusto. Desconozco si ya se está trabajando en el tema, pero imagino que si no se ha avanzado, también ha de ser porque no se reconoce la falta que hace. Un proceso de discusión y enseñanza también vendría bien desde la academia. De hecho, este proceso abriría un espacio para consolidar las asociaciones y agremiaciones al permitir lugares de encuentro y debate, para reconocernos y visibilizar nuestros acuerdos y diferencias.
¿Vale la pena tener un código de ética? ¿Estaría dispuesto a trabajar en su creación? ¿Qué moral vamos a apoyar como gremio? ¿Qué valores deberíamos cosechar?
Actualización 2: El Consejo Nacional de Bibliotecología publicó el código de ética. Esta publicación se hizo el 29 de febrero de 2016 en el sitio del Consejo, casi dos meses después de esta publicación. Ojalá este post haya sido un detonante para que la información sea visible y esté disponible 😉
Actualización 3: El Consejo Nacional de Bibliotecología renovó su sitio web y al parecer dejó por fuera la publicación del código de ética. En el siguiente enlace se encuentra una copia del Código de ética de la bibliotecología en Colombia. Esta actualización es gracias al comentario de Carlos.