Categoría: Viandadas

En esta sección encontrarás publicaciones sobre la cotidianidad, pero que de alguna forma se relacionan con la ciencia de la información.

  • Sobre la libertad

    «La libertad no está hecha de privilegios, sino que está hecha sobre todo de deberes» Camus

    «La verdadera libertad no vendrá de la toma del poder por parte de algunos, sino del poder que todos tendrán algún día de oponerse a los abusos de la autoridad. La libertad personal llegará inculcando a las multitudes la convicción de que tienen la posibilidad de controlar el ejercicio de la autoridad y hacerse respetar» Gandhi

    Leyendo «La resistencia» de Sábato me encuentro con estas frases y con fragmentos como éste:

    Muchos no sólo dejan de buscar la libertad, sino que hasta le temen

  • Lectura bajo los árboles: Ficciorama

    Y una vez más, Lectura bajo los árboles, a cargo de IDEARTES volvió a invadir el Parque Nacional el pasado primero de septiembre con programas de fomento a la lectura, trueque de libros y talleres de producción literaria. Este último punto en especial me trae gratos recuerdos, en su primera edición me tope con el taller fanzinero a cargo de Boris Greiff y Cafemaco sobre producción de Fanzines. Este año, aunque llegué tarde, ellos estaban con todas las pilas puestas y ya habían desbordado a los asistentes con papel, tijeras, lápices, reprografías y mucha buena onda para la creación gráfica Amateur.

    En esta edición, Boris estuvo acompañado por el gran Inu Waters, sofía Álvarez Watson, Francisco Lersundy y Cafemaco, por lo que me enteré de primera mano.

    Taller de Fanzines a cargo de Ficciorama

    Como lo mencioné, esta vez llegué tarde pero no demasiado. Al entrar en la carpa me tope con Boris y lo saludé, le pregunté por la última edición de su fanzine y me la mostró. Al adquirirla me adicionó unas calcomanías y un afiche de la casa. ¡Muy buen combo!

    La adquisición está compuesta por Ficciorama No. 20, unas cuantas calcomanías y un afiche. Además de eso fue muy grato volver a ver a Boris cumpliendo con su labor y promoviendo la creación de nuevos fanzines y publicaciones «ander». Aunque me contó que en esta edición de Lectura bajo los árboles no contaron con  una sección tan amplia de talleres, le resalte que ese espacio, por pequeño que fuera, era el refugio de muchos que siguen y se apasionan por las creaciones fanzineras de la región. Por eso a él, a su combo y a todos los interesados en este género, gracias y mil gracias por no perder la voluntad y continuar con este poco grato pero maravilloso oficio.

  • Global / Local

    ¿Para qué el Dominio Público? algo así fue la pregunta que nos llego un viernes luego de que una tarde de discos no se dio. A la larga sí estábamos escuchando música y eso fue lo que ayudó. Temas y temas de bandas locales con buenas letras, buenos discos, muy buenas, muy locales.

    Entre las ideas que vienen y van llegó el tema del dominio público, como se ha visto en este blog, el tema de la calculadora de domino público es algo frecuente y sonante, pero ¿para qué? ¿Cuál es la cosa con el dominio público? fue algo que nos preguntamos. Después de que Hiperterminal me echara todo su carreto llegué a una conclusión, y le dije:

    Mirá, ¿has escuchado eso que siempre mencionan para sonar bonito en las publicaciones, eso de piensa global, actual local?– sí, me dijo. Pues pillá esto, si te pones a pensar en lo local que conoces ¿qué es? – La cosa fue que no la agarró, no fui muy claro-. Lo que pienso es que nuestra generación tiene los efectos de la globalización naciente, crecimos en paralelo con internet, la tv por cable nos malcrió y nos hizo pensar en las cosas que no veíamos en el colegio, pero por lo general todos los contenidos interesantes llegaron de afuera.

    ¿Qué conoces de la producción local? lo pensamos y es muy poco ¿Qué conocemos de la producción local que podemos remezclar libremente?

    Chicuelos, ahí está el para qué del Dominio público. Creación y fortalecimiento de lo local.

  • El urbanismo de Kidghe

    La ciudad cada día se va haciendo de más no-lugares, o donde no podemos hacer lo que necesitamos. La ciudad necesita rincones para volverse humana, fraternal. La dinámica de enfrentarte cuatro horas diarias al transporte y llegar a casa donde no hay espacio suficiente y tus vecinos no son la mejor compañía… Vuelve un milagro que no nos hemos dado un balazo a los treinta años

    Flickr de Kidghe

  • Sección de Objetos perdidos II

    Hace unas horas leí un artículo sobre las modalidades que tiene Facebook para saltar las barreras de protección de la información personal suministrada por los usuarios, de golpe llegó a mi mente lo que había hecho con la libreta de apuntes que encontré en la biblioteca y de la cual ya había comentado en días anteriores. Volví a revisar esos apuntes y fue inevitable volver a referirme a los relatos que allí encontré. Lo que me sorprende es que todavía no he encontrado una datación exacta de estos escritos y al ser una obra inédita, si así se le puede llamar, no podría hacer lo que leerá a continuación:

    «En el infierno cabemos todos»

    Algunos caminos aun están destapados y los campesinos o quien se encuentre en estas rutas esperan a un lado. El medio de transporte son unas camionetas capaces de soportar las travesías por las rutas rocosas y serpenteantes, avanzan rápido a pesar de todo y siempre se las ve dejando un rastro espeso de polvo en su andar.

    En esta ocasión la camioneta en la que me encontraba estaba llena, era un día caluroso. Entre el zarandeo provocado por el estado de la ruta y las caras poco expresivas de los demás pasajeros me dejé ir por el rastro de polvo en el aire que dejaba a su paso el vehículo. Cuando  aminoró el paso, escuché a un nuevo pasajero hablando con el conductor.

    – Buenos días, ¿sí hay campito?

    -Pues mire a ver

    Fue lo que dijeron, se escuchaban los pasos del tipo entre las piedras mientras caminaba a un lado de la camioneta hasta llegar a la parte de atrás en donde nos encontrábamos la mayoría de los pasajeros. Algunos llevaban maletas, otros bultos de algún alimento y algunos hasta gallinas o pollos cargaban en el viaje. Luego el tipo sólo dijo:

    -¡Ah! pues si todos vamos a caber en el infierno, por qué yo no voy a caber acá…

    Me pareció que el tipo tenía claro hacia donde iba.

    La pregunta que me surge es ¿si dejara este texto en paz qué memoria estaría dejando perder entre el polvo y el olvido de una biblioteca pequeña? ¿Será posible encontrar más documentos de este tipo? y si las hay ¿Es posible recuperar o revivirlas por medio de la difusión y adaptación a otros formatos?

     

  • Objetos perdidos: Sección olvidada en algunas bibliotecas

    Desde la última entrada en el blog he pensado en las posibilidades de las bibliotecas frente a las tendencias que se manifiestan en estos tiempo con la llegada de internet y en cómo las personas se han apropiado de este medio. Esperaba complementar un poco las publicaciones anteriores pero creo que en esta ocasión no podré hacerlo debido a unos documentos que encontré en la biblioteca en donde trabajo mientras realizábamos algunos cambios en la biblioteca, agregamos estanterías y movimos cajas con material por procesar y documentos de poca consulta. Encontré, en cuestión, una libreta que se ve algo gastada, está escrita a mano y le faltan algunas hojas, no me importó demasiado en el momento pero cuando la leí me pareció extraño lo que encontré.

    Se trata de una libreta de viajes, algo así como una bitácora, está un poco manchada y en algunas hojas las letras están corridas o borrosas. hasta el momento he curioseado las primeras páginas, abriendo la libreta al azar me topé con el fragmento que transcribo a continuación:

    Trató de enseñarlo un poco mejor, con más clama, como al respirar. Tal vez estuve algo nervioso al principio, luego sólo pasó. de entrada en la maloca estaba Lucho arreglando sus cosas, nos saludó y siguió en lo suyo. Le eché un vistazo al lugar, había algunas maletas y algunas cosas amontonadas aquí y allá. Sobre unas tablas se encontraba una guitarra, Simón me la pasó y nos sentamos a esperar, al parecer no eramos los únicos en ese plan.

    Pasados algunos minutos empezaron a llegar más personas, no me imaginé que fueran tantos. Al final fue un grupo pequeño pero aún así eran más personas de las que yo esperaba. Primero vi a aquella familia que se ubico justo en frente de nosotros y cargaban con aquella extranjera, que total nunca supe de dónde venía, diagonal a nosotros estaba esa pareja que mantenían tejiendo, lo hicieron hasta ya entrada la noche. El tipo se dedicaba a hacer nudos, como si hiciera alguna manilla o collar, su compañera tejía con aguja, parecía estar haciendo una faja o algo parecido. Me pareció  que se traían una posé muy hippie, luego no le dí más importancia. Luego llegaron dos tipos, se ubicaron al lado izquierdo del lugar en donde nos encontrábamos, uno de ellos de tanto en tanto sacaba un cuaderno y anotaba cosas, el otro se apoderó de una hamaca y ahí pasó el resto de la jornada. finalmente llegó una pareja de pastusos, profesores decían que eran y un momento después llegaron otro par de tipos uno mayor que otro, tenían algún grado de parentesco, tío y sobrino, estaban bien locos pero eran agradables. Justo cuando llegó ese último par lucho les dijo: «llegaron a buen momento, ya vamos a despegar» y soltó una leve risa.

    Empezó con unos rezos, nos explicó lo que íbamos a hacer, el día era soleado y agradable, muy propicio. Continuó.

    (…) Luego de tomar ese líquido espeso y con un sabor amargo, pero no demasiado, me senté. Esperé un poco y un hormigueo me recorrió todo el cuerpo. Levanté la mirada, me fijé en el techo de la maloca y la vista me palpitaba en sincronía con el sonido de unos tambores que tocaba Lucho, cerré los ojos, esperé un momento y me levanté. Me sentí pesado y dudaba al dar los pasos, parecía que no eran muy firmes y salí de la maloca, al sol, a la brisa, me sentía un poco mareado…

    Me llamó la atención este fragmento por las descripciones que tiene, es un poco general. También carece de una continuación. El texto que le sigue es una cita textual de un libro de Eric Arthur Blair seguido de una descripción de una situación muy diferente a lo narrado anteriormente.

    Por el momento dejaré el texto quieto, todavía no sé nada de su procedencia y tiene relatos inconclusos y poco entendibles. Más adelante tal vez transcriba algún otro fragmento que me llame la atención, por ahora solamente quería compartir este hecho que me desvió de mis actividades destinadas a la ciencia de la información y la bibliotecología pero, en todo caso, es algo que seguramente no ocurre todos los días mientras llevas a cabo tu labor en una biblioteca.

  • Haciendo un cómic: Gore-ila

    Gore-ila

    Siempre quise hacer un cómic. Ver American Splendor, la película sobre un cómic autobiográfico me animaba aún más. No hacerlo por parecer alguien interesante, o culto, o ganar dinero. A veces sientes la necesidad de decir las cosas de una determinada forma y ya.

    Gore-ila me parece una conexión con mi lado absurdo. Un sin sentido que sentía que debía ocurrir en algún momento… y ocurrió. Es una recopilación de momentos absurdos y cotidianos, representados por un gorila en traje y corbata.

    Almacenaré los dibujos de Gore-ila en este sitio. Es una obra nacida en ddominio público, lo que quiere decir que si alguien se anima a hacer su versión de Gore-ila no tiene sino que dibujarla y ya. No hay que pedir permisos para ello.

    Gore-ila escuchando música en sus audífonos

    Puedes descargar aquí el número 1 de Gore-ila en PDF o verlo en línea.

  • Bajar internet al mundo físico

    Al ver cómo han cambiado las cosas por lo menos en esta década con internet recordé las palabras que encabezan este post, lo que se refiere a bajarse internet, descargarlo al mundo análogo, a lo físico. Esa idea la escuché de un grupo de personas muy atentas a las actividades colaborativas, el acceso abierto y todas estas cosas, la gente de Platoniq.

    Esa idea me quedó sonando y la verdad creo que es una buena alternativa, pero ¿qué implica hacerlo? o ¿para qué, si hay un montón de cosas por las cuales amamos a internet tal como va? Pues bueno, si lo pensamos hemos trasladado muchas de nuestras actitudes cotidianas al entorno digital y las hemos dejado desarrollar allí. La socialización, en algunos casos, la solución adecuada a un problema (o muchos) lo que implica trabajo en equipo, búsqueda de información, la selección adecuada de la información y la creación y transferencia de nuevos conocimientos. ¡Ya está! pero ¿cuál es el problema? El problema lo percibo como la idea general de que lo que se maneja en un entorno digital y lo que ocurre en uno análogo son dos mundos totalmente diferentes que no se relacionan entre sí;  lo que se me ocurre es que esa diferencia es de este tipo, por ejemplo: si lo llevamos a campos cercanos, en la educación. Si se enseña algo para la vida pero en un entorno totalmente aislado del mundo real ¿qué se está enseñando? Si los ciudadanos de ahora y del futuro necesitan aprender a resolver sus problemas en comunidad, en sociedad, pero los educan para ser individualistas y competitivos ¿qué ciudadanos tendremos? Si tenemos en cuenta que después de clase (o durante) los estudiantes se relacionan entre sí, comparten información y se ayudan para resolver problemas, tareas o trabajos académicos.

    Lo mismo pasa con las tecnologías y el uso de información; si hablamos de encontrar buenas fuentes, de usar adecuadamente la información, de explorar e investigar con estos poderosos recursos a los que podemos acceder desde la web, pero  se restringe el acceso a la información o a ciertas páginas en instituciones educativas y algunas bibliotecas… ¿Cómo podemos apoyar o fortalecer el desarrollo de las habilidades que han crecido en internet y que son tímidas en lo análogo? — Esto me lleva a pensar en una extensión de actividades que se realizan entre visitantes frecuentes de bibliotecas y bibliotecarios (o Bibliotecólogos, como se prefiera) y en cómo se relacionan, en cómo se puede generar aprendizaje accidental o conocimiento por azar, en cualquier momento y lugar. También el miedo que parece existir ante la avalancha digital y el posible olvido de las bibliotecas, que es un factor a tener en cuenta y que existen personas que lo tienen presente, aunque sabemos que es difícil que suceda.

    Creo que ese miedo se superaría si se piensa en el espacio físico, en el lugar en donde se puede crear comunidad, un sentido de pertenencia. En donde se pueda compartir intereses en común con otras personas y en donde se pueden arrastrar aspectos de lo digital que nos ayuden con nuestras actividades análogas, ver nuestro entorno como un laboratorio que crece y se expande, así suena mejor ¿no?

    Ya que está la intención lo que queda es transformarla en acciones.

    NOTA:

    El sonido que introduce esta publicación es el generado por las conexiones Dial Up, o como lo suelen llamar, el antiguo sonido para conectarse a internet. Antaño, para poder conectarse se necesitaba de un módem que realizaba una llamada telefónica a otros ordenadores conectados a un número específico en la red telefónica. Los sonidos que se producían se generaban debido a que las líneas telefónicas eran análogas, por lo tanto el módem emitía y recibía señales en distinta frecuencia que eran moduladas y convertidas en datos digitales. Como lo recuerdo, no siempre se lograba una conexión exitosa y por lo que ahora sé se debe a que estas señales debían verificar (según lo encontré acá):

    • Señal de línea disponible
    • Tonos de llamada al número de destino
    • Grupos de señales de las distintas velocidades a las que puede comunicarse el módem, para elegir más rápida y óptima
    • Intercambio de datos sobre el modo de llamada (SYN-ACK)
    • Comprobación de velocidad
    • Modo Duplex (comunicación simultánea en ambos sentidos)
    • Conexión aceptada
    • Y datos

    Con este último ya se contaba con acceso a internet y todo un nuevo universo.

  • El protagonismo de las bibliotecas a través de los ojos de un despistado

    Mientras revisaba un documento relacionado a la llamada alfabetización informacional y el rol de las bibliotecas frente al uso de las TICs por alguna razón empecé a recordar mi relación con las bibliotecas en distintos momentos de mi vida, desde muy chico hasta este momento en el que me encontré a media noche leyendo sobre el tema estando a un paso de ser profesional en esta área…

    Las letras que se plasmarán a continuación serán parte de una reflexión temprana y sobre la marcha del texto. ¿Cuál ha sido el papel de las bibliotecas en estos 22 años de descubrimiento y aprendizaje?

    El primer recuerdo que cargo de una biblioteca llega a una escuela rural situada en una vereda la cual su nombre he olvidado a las afueras de Fusagasugá, Cundinamarca. Lo primero que pregunté fue ¿qué es este lugar? mientras acompañaba a mi mamá a sacar unos cuantos textos escolares de un cuarto pequeño, húmedo, con un par de estanterías y un montón de cajas apiladas. El cuarto permanecía bajo llave, también guardaba un computador que no tengo claro si lo vi alguna vez en funcionamiento o sólo  como un chechere más de la habitación, seguro producto de alguna ONG.

    Más adelante, cuando inicié mis estudios en la escuela primaria escuchaba a los más grandes hablar de reunirse en la biblioteca, me parecía un lugar más bien extraño en dónde sólo podías entrar cuando se fuera más grande y se estuviera en un grado académico más alto. En esos años teníamos un estante en el salón en donde se dejaban los libros y demás útiles de trabajo para el grado que se cursaba(se incluían colores, tijeras, temperas, el tarro de los punzones, pinceles, pegamento y un delantal). Al finalizar el año cargábamos con todos esos útiles sobrantes y los libros a casa, trabajo pesado aquel.

    Mi lugar de castigo, de adelantar (o copiar) trabajos y de no poder reír o molestar con mis amigos llegó en los años del bachillerato. Era el lugar menos llamativo del colegio. El bibliotecario media más de 1.80cm y tenía un rostro duro, una espalda ancha y un humor de los mil diablos; fuera de los gritos de silencio y reclamo a los estudiantes no le escuche una palabra en un tono moderado o en una conversación. La biblioteca hacía parte de una sola sala. Gran parte de ella estaba ocupada por mesas unidas en forma de «U» y sillas, uno que otro pupitre; una parte pequeña estaba ocupada por estantes y el escritorio del bibliotecario. Los estantes se encontraban bajo llave, la única vez que pedí libros fue para llevarlos a clase, me los entregó luego de ver la nota de la profesora que los solicitaba. Textos básicos sobre ciencias sociales, ciencias naturales, matemáticas y atlas geográficos.

    La primera vez que visité la biblioteca pública del pueblo fue en ese mismo periodo, para hacer algún trabajo. Me gustaba ir a ese sitio porque quedaba en un parque algo oculto que unía la sede del SENA y la casa de la cultura en donde se veían siempre personas tocando algún instrumento musical o dibujando o haciendo piruetas en la hierba. Bueno, entrando a la biblioteca ya las cosas cambiaban, era como en el colegio pero algo diferente; la bibliotecaria era más amable se veían estanterías móviles lejos del público y unos estantes fijos con libros de referencia. Fueron pocas las visitas que le siguieron a esa biblioteca de mi parte. Luego llegó Encarta y una filtración de una clave para acceder a internet, en el colegio eramos muy pocos los que nos entreteníamos hablando sobre el ruido que hacía el equipo al tratar de conectarse y la información que encontrábamos, principalmente sobre temas de anime, animaciones en flash, juegos e información sobre grupos musicales y páginas con información para resolver los trabajos académicos.

    De bibliotecas nada, se mejoró la conexión a internet llego la banda ancha y ya el ruido en el teléfono para acceder a la red fue desapareciendo, ya era más rápido. Youtube me molestaba por la poca cantidad de vídeos que tenía, la mayoría en ingles y poco entendía. Soulseek  fue la luz, compartir información a cambio de información de tu interés. Música, Comics y charlas con gente de muchos lugares con gustos distintos o afines y muy variados puntos de vista, era lo de todos mis días. Se aprendió mucho pero lo dejé cuando entré a la universidad, curiosamente a estudiar Ciencia de la información bibliotecología. Accidentes, todos los tienen pero cada cuál ve cómo arreglárselas.

    Durante los años como estudiante de Ciencia de la información — Bibliotecología se vió y se pasó por todo. Buenos y no tan buenos docentes, brechas de conocimiento, cambios en los modos de hacer con o sin tecnología. Pasar de la prohibición en el uso de Wikipedia a citarla en los trabajos de último semestre… En fin. Entre estos cambios el que más recuerdo es el paso que dio la biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J. de restringir las redes sociales (desde 2007-8 o antes, que recuerde) a hacer convocatorias y promociones a través de las mismas del 2010-11 para acá… En realidad es muy poco tiempo; me preguntaba ¿sería una moda? si ahora todo se mueve por redes sociales, ¿por qué tardarían tanto? Lo curioso es que no fue la única, todavía hay bibliotecas que ni siquiera le brindan acceso a internet a una comunidad ¡por considerarlo un riesgo!

    Poco a poco las bibliotecas han ido adaptándose a los cambios que las tecnologías han traído, y aunque fue tardía mi amor hacia estos recintos, ya llegando al final de este capítulo quiero ocuparme más de la interacción entre las personas y la información y el fortalecimiento a estos espacios comunes y disponibles para toda persona curiosa y ávido de información y conocimiento. Las bibliotecas todavía tienen sus retos por superar y es necesario que toda la comunidad involucrada en ellas, desde los profesionales de la información hasta el más joven lector, piensen, interactúen y transformen estos espacios de encuentro e intercambio de saberes comunes. Y como se diría a trabajar y si es el caso ¡luchar por lo nuestro!