Con una onda bastante hippie con un poco de rastafarismo me topé con la gratiferia. Trae lo que quieras o nada y llévate lo que quieras o nada. Me recordaba al trueque digital, porque en lo digital no pierdes lo que truequeas. Sin embargo esto supera el trueque, como dice su organizador.
La primera pregunta que me asaltó fue ¿Y no hay alguien que se lleve todo? En el video lo responden. No, por alguna forma de pena o sentido ético de «No me gustaría ser avaro». Me sigue sonando una idea muy hippie; aunque de alguna forma lo hago al cambiar las licencias de mis publicaciones.
Ayer alguien me dijo: Cuando das algo eso se devuelve, tal vez no en la forma que lo esperas, pero siempre vuelve. Entre más des…
No soy músico, pero me animé a hacer esto en el 2006. Usé un secuenciador en mi computador, un editor de audio y El Viandante puso las guitarras. Era una banda ficticia, pero al menos produjo un tema.
Ahora que lo escucho me suena bastante rápido y denso. Me gustaba pensar que si cada persona pudiera hacer una canción se reflejaría algo de su forma de entender el mundo. Eso era lo que me salía a mí. Tal vez si hago algo parecido ahora sonaría muy diferente. Claro, han pasado seis años y he cambiado bastante desde entonces.
Igual me sigue gustando la idea de «Hazlo tú mismo». No soy músico pero ¿eso es un impedimento?
Esta técnica consiste en proyectar video sobre obras arquitectónicas, con resultados tan impresionantes como los de este video. Se pueden proyectar cosas sobre cualquier tipo de superficie.
Éste es otro corto de Juan David Cárdenas. Aquí su blog. Conozco a alguien que quedó viudo. Enterró a su esposa en el mismo cementerio. Malditos lugares comúnes.
Éste es un cortometraje de Juan David Cárdenas. Puedes visitar su blog aquí. No se imaginan la cantidad de veces que me he sentido como el protegonista de este corto.
Tarde de Discos explorando otra de las bandas del Boom discográfico de 1966 en Colombia. Este podcast nos resultó particularmente complejo por la poca información que se encuentra sobre The Wallflower Complextion en Internet.
A pesar de nuestro poco profesionalismo en las emisiones y la falta de información sobre esta banda hemos conseguido recopilar algunos datos sobre este extraño caso del garage rock de los 60’s.
The Walflower Complextion fue una banda conformada por hijos de norteamericanos que residían en Colombia para aquellos añorados y recordados años 60’s. Esta banda fue muy popular en nuestro país aunque en los últimos años a estado en la mira de varios afiebrados del rock, del garage primitivo y ruidoso, a demás de los coleccionistas de discos curiosos, ¿por qué? pues a pesar de ser una banda conformada por norteamericanos tuvo su auge en Colombia, grabo dos discos con una disquera local (Discos Daro Internacional) que a pesar de su nombre sólo los distribuyo a nivel nacional. Pero eso no es todo, entre los registros sonoros que nos dejó esta banda que para la época, y como la mayoría de las demás agrupaciones, contaban con versiones de la llamada «Invasión Británica» y principalmente de los Rolling Stones (por ser una de las bandas preferidas de los chicos) encontramos El caimán y Santa Marta dos temas tradicionales de la música colombiana adaptados a los sonidos de la «música moderna» ¡por un grupo de extranjeros!
Al parecer esta fue la primer banda de la historia del rock Colombiano que realiza versiones de temas tradicionales de Colombia adaptados a los sonidos primarios de lo que se conocería como rock. Más adelante veremos fenómenos similares causados por agrupaciones como Santana, en donde se crea una fusión entre el rock y sonidos «latinos» o más regionales, que tendrían su respuesta en Colombia en agrupaciones como Génesis de Colombia, la Columna de Fuego o Malanga entre otras agrupaciones que llegan hasta El Bloque de búsqueda, Carlos Vives y demás replicas de menor relevancia para la música nacional.
Esperamos disfruten de este post, y si tienen información para agregar o cambiar ¡¡¡Bienvenidos sean!!!
Es viernes 13, frío todo el día y lluvias de tanto en tanto. Me pareció un día agradable a pesar de todo. Salí de trabajar y recién empezaba la llovizna de las 5pm, y baje por la calle 12 y tomé la tercera para salir a las aguas, la calle 19, cra 7 y directo a pie hasta mi casa. Todo normal, como siempre.
Cuando llegué a la Cra 3 estaba algo encharcada, y por lo estrecha decidí cruzar al otro anden. En esas vi una figura poco común y algo familiar, ropa colorida, cabello blanco y zapatos tipo Croydon de varios colores. Parecía algo inquieto por la lluvia y el frío y la indiferencia de los taxistas bogotanos.
Yo iba con el gran paraguas negro para días grises y él cruzó, justo en la esquina se dio la vuela para darme paso y me detuve. Le sonreí y le dije:
-¿Julian?
Él respondió:
-Sí, ¿y usted como se llama?
Extendiendo su mano para saludar.
Le dije que Leonardo, que cómo estaba y él «pues ahí afanado» me dijo. Que tenía una cita con una historiadora y que necesitaba ir a la calle 19 o salir del centro. La lluvia seguía y me dijo: ¿Y usted para dónde va? Le respondí que para la calle 33, por el Museo Nacional, cerca al Ministerio de Protección Social,que iba a pie, que así se pasaba mejor la lluvia en la ciudad. Me dijo que bueno, que mientras me gorriaba paraguas. Le dije que si quería lo llevaba hasta la 19 con el paraguas, igual iba para allá. Y le caminamos.
En el camino le pregunté por qué estaba por acá aguantando frío, que yo creía que andaba en Cali ¿Luego no es de allá? le dije. Bobo yo.
Me respondió que andaba por lo del Festival de Teatro y por otras cosas, que pensaba pasar más seguido por Bogotá. Le conté cómo fue que lo conocí, viendolo una vez en tv, olvidando el nombre y reencontrandolo 4 años después surfeando en la web. «Qué bueno» me dijo.
Le pregunté que cómo termino haciendo lo que hace, me dijo que el es de Sevilla – Valle, un pueblo de cien años con mucha actividad artística. Salió para Cali a estudiar e hizo un semestre de psicología pero lo de él era la música, así que cambio. Tocaba musica para la gente y en privado hacia sus mamaderas de gallo con las canciones, pero era una cosa privada. Un día llamó a los amigos a decirles que iba a tocar cosas de él y que a la gente le gusto, que se reían y ahí siguió con la mamadera de gallo…
Soy más bien callado y el tipo era más bien agradable. Mientras caminábamos se me cruzaron dos temas, uno con el que andaban jodiendo todos estos días y seguían apareciendo comentarios en la web sobre el TLC, los cambios en la ley de derecho de autor y una no muy agradable publicación sobre los cambios de las bibliotecas y los libros con la llegada del libro electronico… Al verlo recordé qué Julian Rodríguez tenía un aviso legal muy interesante y traté de recordar sus lineas, ahora que estoy frente al computador lo recuperé y dice así:
Aviso I – Legal
Este vídeo está protegido con PAYCO (Piratas de autores y compositores). Permitida toda reproducción, pues si produce sonrisas, no se le debe negar absolutamente a nadie.
Si alguien quiere hacer negocio con este vídeo y venderlo pirata, por favor llamar al 5574971 de Cali-Colombia para acordar los porcentajes justos con el artista. No se quede con todo.
Se acepta el trueque, se cambia por tiquetes, por el pago de los servicios públicos, por shampoo para pelo, por un par de tenis pintados, por un piano de cola. Se escuchan propuestas.
Recordé muchos vídeos que puse a reproducir tantas veces en Youtube, seguro es ilegal. Esta vez tuve al artista en frente y no tenía dinero, estaba lloviendo, tenía un paraguas y eso fue lo que le ofrecí, pues yo también reí y sonreí con su trabajo y él no tenía un paraguas para la lluvia. Seguro no lo necesitaba pero debe ser agradable recibir un reconocimiento así en las calles. Como no tenía otra forma de agradecerle por su trabajo, las risas y sonrisas pues… 😉
Antes de despedirnos me pregunto si había visto lo del Coro de niños. Le dije que no, confieso que hace mucho no había escuchado nada de él, pero fue lo primero que busqué estando frente al computador.
Llegamos por fin a la calle 19, nos despedimos y seguimos cada cual por su lado y en sus cosas. Yo, por supuesto, algo alegre, más bien contento por conocer a una nueva persona sin querer y por azares de las calles de Bogotá, ni modos. De ahí en adelante pensé en escribir lo que había pasado además de otras cosas que me quedaron en mente:
Vender o difundir ¿En qué piensa el artista?: La industria moderna vs. públicos actuales– fue lo que pensé. Decida, discuta y comparta usted lo que piense. Sea libre de hacerlo, mientras pueda.
En esta Tarde de Discos repasamos uno a uno los temas de este disco colombiano. A decir verdad fue un poco emocionante y nostálgico la grabación de este podcast en especial llegando al final, al reproducir los últimos temas del disco escuchado cada instrumento, cada efecto que crearon estos grandes del rock colombiano y que nos dejaron como legado.
The speakers en el maravilloso mundo de Ingesón joya del la psicodelia colombiana y latinoamericana hace estremecer una vez más la mente de los fieles y amantes de la buena música de la segunda mitad del (salmo) siglo XX.
Pd: Perdonen el tono y el desatino pero todo se hace con amor.
Luego del podcast sobre Humberto Monroy nos quedamos con ganas de escuchar algo más de una de las primeras bandas de rock colombiano. The Speakers, los «Beatles Colombianos» como llegaron a presentarlos, fue la primer banda en grabar un disco netamente de rock en Colombia con una estética Beatle de inicios de los 60’s.
De 1965 a 1968 vemos el progreso sonoro que tuvo la banda, de interpretar y versionar canciones de bandas como The Beatles y Downliners Sect, entre otras, a ser la primera agrupación en grabar sus discos con temas propios además de ser pionera en la psicodelia de Colombia y Latinoamerica con su disco «The Speakers en el maravilloso mundo de Ingesón» con el cual dejaron una joya del Rock Colombiano, el final de The Speakers y su huella en la historia del rock nacional.